martes, 10 de febrero de 2009

LA REBELIÓN Y EXPULSIÓN MORISCA EN ORIA

LA REBELIÓN Y EXPULSIÓN MORISCA EN ORIA

El no cumplimiento
de lo pactado cuando éstas villas se rindieron a los Reyes
Católicos, el abuso e injusticia de los cristianos viejos a
los nuevos conversos y el recaudo que siempre hubo en la ciudad de
Granada, fueron la causa de que los moriscos de Albaicín diesen
alguna apariencia de inquietud, aunque no la tenían en sus
ánimos. Disimulando pues con humildad, estuvieron algunos meses
así pero más tarde acordaron los moriscos que se hiciese
rebelión y alzamiento general, y que comenzase por la cabeza
del reino, que era Albaicín. Se juntaron algunos de los cabecillas
en casa de un cerero, llamado Adelet, tomaron la resolución
en que fuese el día de navidad de 1.568, para que no se descubriera
la rebelión decidieron que no se diese parte de la determinación
a los de la Alpujarra hasta el día en que se tuviese que hacer
efecto, porque temieron que como eran gente rústica no guardarían
el secreto.

La orden que dieron fue esta: que en las alearías de la vega
y lugares del valle de Leería y partido de Orgiba se empadronasen
ocho mil hombres, tales que se pudiese fiar el secreto, y que estuviesen
a punto para cuando viesen una señal que se les haría
desde el Albaicín, acudir a la ciudad por la parte de la vega
con bovetes y tocas turquesas en la cabeza, para que pareciesen turcos
o gente berberisca que les venían a socorrer.

Esta es la carta que Aben Farax, escribió a los moriscos de
los lugares con quien se entendía y a los caudillos de los
Unonfis:

"Con el nombre de Dios piadoso y misericordioso. Santificó
Dios a tl Ll C S f VO profeta Maroma, y a su gente, familia y aliados,
salvó salvación gloriosa. Hermanos nuestrosy amigos,
viejos, ancianos, caudillos, alguaciles, regidores y otros nuestros
hernzanos y a todo el conziín de los moros: Ya sabéis
por ELLf estros pronósticos y juicios lo que Dios nos ha prometido;
la hora de nues1ra conquista es llegada para ensal-ar en libertad
la ley de la unidad de Dios, y destruir la del acompañamiento
de los dioses. Estad unánime y conformes para todo lo qt.ie
os dijere e infonnare de nuestra parte nuestro procurador Mahomad
Aben Mozud, que tiene nuestro poder y cargo para ello. Y lo que él
os dijere haced cuenta que nosotros lo decimos, porque con la ayuda
y favor de Dios estéis todos prevenidos y a punto de guerra
pam venir a Granada a dar en estos descreídos el día
señalado. Los que no estuviesen apercibidos, haced que se aperciban,
y a los que no lo supieren, avisadles de ello, que para este efecto
están ya prevenidos todos desde el lugar de la Jauna y del
Gataucín, hasta Canjáyar de la Jarquía. La salud
de Dios sea con vosotros. – Faro Aben Farax, gobernador de los
moros, siendo de Dios altísimo".

Después de que los moros se alzaron en Albaicín y varias
partes del reino de Granada, después de levantarse Jérgal,
el Gorri envió dar aviso a los lugares del río Almanzora
de como la tierra estaba toda levantada, para que hiciesen ello lo
mismo, apercibiéndoles en que si no lo hacían, iría
sobre ellos y los destruiría. Andando pues los espías
que había enviado persuadiendo a los moriscos a rebelión,
el viernes, postrero día del mes de diciembre, aquella misma
noche acertó a venir Diego Ramírez Rojas, alcaide de
Armuña, que con el alboroto de la alpujarra venía a
traer a su familia a Oria, y llegando cerca del lugar, se encontró
con unos cristianos que por aviso de ciertos moriscos, que se iban
a guarnecer en la fortaleza de Oria también, y estos le dijeron
que había llegado moros de Gergal y de otras partes para levantar
la tierra aunque le rogaron que no volviese a Armuña, éste
lo hizo y entró en Armuña antes de que amaneciese y
sin apearse del caballo se fue derecho a la plaza y dando voces de
industria para que le oyesen los vecinos, llamó al tendero,
que tenía cargo de vender pan amasado, y le preguntó
la cantidad de harina que tenía en casa y como le dijo que
era muy poca, le dijo que fuese luego a su casa y le daría
veinte hanegas y que las amasase, porque era menester del Marqués
de los Vélez, que llegaba aquel mismo día al río
con mas de quince mil hombres, luego delante de los moriscos, escribió
cuatro cartas a los alcaides de Bacares, Serón, Tíjola
y Purchena, avisándoles que tuviesen prevenidos muchos bastimentos
para aquel efecto y se las envió con cuatro moriscos, la voz
se corrió a los moros que venían mandados por Gorri
y estos se volvieron hacia la Alpujarra y por este engaño de
Diego Ramírez Rojas, no se alzaron por toda esta zona los moros,
aunque no se equivocó en mucho ya que el miércoles víspera
de la fiesta de los Reyes, llegó el Marqués de los Vélez
al lugar de Olula con tres mil infantes y trescientos caballos y de
allí pasó a dar calor a Almería, y se alojó
en Tabernas.

Don Luis Fajardo salió de Vélez Blanco a socorrer Almería
el día 4 de enero de 1.569, con sus amigos, deudos y allegados,
llevaba tres mil infantes y trescientos caballos. Solicitado por cartas
del presidente de Granada Sr. Deza, ya que el Marqués no tenía
jurisprudencia en el Reino de Granada al ser Capitán General
de Murcia. Este fue su itinerario:

Boca de Oria, paso muy peligroso, en donde en la Casa del Margen,
le llegó una segunda carta del presidente Daza y varios caballeros
de Orihuela; de aquí parte por el Almanzora a Olula donde se
le unen peones y 100 caballos y cruza los Fil abres hasta llegar a
Tavernas, donde quedó hasta el 13 de enero, "no dejó
de ser importante su estada...porque los 1?ZOPOS...77lientras allí
estuvo no se osaron levantar", de aquí partió sobre
Illar y de aquí sobre Félix, "to>nóla
y saqueóla enriqueciendo la gente, peleose con ívarto
riesgo y porfía; murieron de los tllOFOS fBLlchos, pero mas
mujeres que hombres, entre ellos su capitán, Futei, natural
de Zenete. Por falta de vituallas se recogió en Cosar de Canjáyar,
que los moros llaman Barranco del Hambre, porque en él se recogieron
los moros cua¿rdo el Rey Católico hi-o la empresa de
Andarax en el primer levantanzie¿tto, donde pasaron tanta hanzbre
que casi todos murieron".

El miedo duró todo el tiempo que estuvo el Marqués alejado,
acudiendo los moros por la sierras de Gérgal y Bacares, comenzaron
a hacer algunos asaltos en el río Almanzora. De aquí
tomó atrevimiento don Fernando de Valor, que tomó el
sobre nombre de Aben Humeya y que los moriscos nombraron por Rey,
y envió a levantar esta tierra. Don Diego Ramírez en
vio un correo a don Juan de Austria, suplicándole que enviase
alguna gente de guerra con que poder asegurar aquella tierra antes
de que los moros entrasen en ella, porque de otra manera se perdería.
Y como esto no pudo ser, el día 12 de junio de 1. S69 bajaron
de la Alpujarra el Gorri de Andarax y el Peleguí de Gérgal,
y con ellos el Maleh y otros capitanes moros con mas de cuatro mil
hombres de pelea; se dirigían hacia Purchena, pero una noche
antes les avisaron de lo que les venía encima a los habitantes
de Purchena, y viendo que no tenían alcaide ni gente de guerra,
aunque de sitio era muy fuerte, la dejaron desamparada y se vinieron
huyendo a Oria y Vera, de manera que cuando llegaron los moros hacía
tres horas que habían salido de la ciudad, y solamente hicieron
que los moriscos que moraban en ella se rebelaran y a los que no querían
hacerlo les daban muchos palos y los llevaban consigo maniatados.

Poco a poco los moros se iban haciendo con todo el río Almanzora
y sus villas, después de perderse Serón, los moros eran
los dueños de todo el río, y como las villas de los
Vélez y Oria estaban en peligro por haber en ella muchos moros
y pocos cristianos, y la fortaleza de Vélez Blanco, en donde
residían las hijas del Marqués de los Vélez,
estaba mal proveída de gente que la pudiese defender y con
falta de agua, y como el Marqués estaba en la Alpujarra no
podía socorrerles, y por este motivo escribió don Juan
de Austria al licenciado Pedro del Odio que estaba en Lorca y éste
dio orden a don Juan de Haro, Capitán de los Caballeros del
Marqués de Carpio, que iba de camino hacia Granada, que se
metiese en Vélez Blanco.

Sabiendo Jerónimo el Maleh que en la fortaleza de Oria había
mucha gente inútil y falta de bastimentos y de municiones,
quería mucho ocuparla, por ser una plaza importante para su
pretensión. El Marqués de los Vélez que como
hemos visto se encontraba fuera, escribió desde la Calahorra
a Baza a don Juan Enríquez, y a Vélez B l anca a don
Juan de Haro, Ordenándoles que cada uno por su parte procurase
abastecer con toda brevedad la fortaleza de Oria, y que sacasen a
las mujeres y gente inútil que había dentro, y los llevasen
a los Vélez y a otros lugares apartados del peligro, y que
si el Capitán Valentín de Quirós necesitaba mas
gente de la que tenía se la dejasen. Don Juan Enríquez
salió de Baza con ciento cuarenta escuderos de a caballo, llegando
a Caniles vio que el enemigo estaba por allí así que
mandó a don Antonio, su hermano, con ciento veinte escuderos,
y otros tantos costales de harina a los lomos de los Caballos hacia
Oria, mientras burlaba con otros veinte a los moros. También
envió don Juan de Haro cuarenta soldados de a caballo desde
Vélez Blanco, y con ellos cien arcabuceros, los cuales entraron
en Oria el primer día del mes de noviembre de 1.569 con algunos
bastimentos y municiones.

Pedro del Odio envió solo cuarenta soldados con Diego Ramírez,
alcaide de Armuña, porque no pudo sacar mas gente de Lorca,
con los cuales y otros sesenta arcabuceros que envió la ciudad
de Murcia, se metió en la fortaleza de Oria; y pareciéndole
no estar aquí muy seguro, sacó munición de pólvora,
cuerda y plomo y muchas esclavas moras, que el Marqués de los
Vélez tenía dentro, y decidió llevarlo todo a
Vélez Blanco y con esta gente y toda la que llegó anteriormente
se aseguró la fortaleza de Oria.

Siendo el Maleh avisado de todo esto, tomó consigo dos mil
moros escogidos y con gran prisa fue a cortarles el paso, donde llaman
la Boca de Oria, por donde forzosamente habían de volver a
Vélez Blanco. Y estuvo a punto de hacer mucho daño si
no llega a ser por un clérigo llamado Martín de Fálces,
beneficiado de Vélez Blanco, hombre aficionado a la caza, y
por esta razón se conocía muy bien esta tierra; el cual
quiso ir a reconocer el camino antes de que partiese la gente de Oria,
y dando con la emboscada de los moros, volvió y dijo a los
capitanes que no partiesen hasta que el paso estuviese desembarazado
o hubiese mayor número de gente con que poder pasar. Con este
aviso se detuvo la escolta, y los capitanes escribieron luego a don
Juan de Haro el estado en que estaban, para que diese orden de como
asegurarles el camino. Escribió entonces don Juan de Haro al
Cabildo de la ciudad de Lorca, avisando del peligro en que estaban
aquellos cristianos, y pidiendo que le acudiesen con el mayor número
de gente que pudiesen por que convenía socorrer esta fortaleza,
y desocupar el paso que el enemigo tenía tomado a la escolta.
Y como la carta estaba escrita con superioridad, los regidores, enfadados
de ver el término con que escribía, respondieron que
enviarían primero a Murcia y Caravaca, para que se recogiese
gente, y que venida harían el socorro.

Más tarde se supo en Vélez Blanco por que no habían
ido los de Lorca a socorrer a Oria, y las hijas del Marqués,
doncellas discretas y de mucho valor, escribieron por su parte a la
ciudad y al doctor Huerta Sarmiento, Alcalde Mayor, diciendo la necesidad
que tenía la gente de Oria para ser socorrida, y encargándoles
que fuese con toda brevedad.

Este no quiso esperar e hizo avisar a las villas de los Alumbres,
Totana y Librilla para que fuesen a esperarle en Vélez Blanco,
y recogiendo la gente de la ciudad partió de Lorca el 5 de
noviembre de éste año, con 800 infantes y cien caballos
con los capitanes de infantería: Juan Navarro de Alba, Juan
Helices Gutiérrez y Diego Mateo de Guevara; y capitán
de los caballos, Juan Hernández Manchirón. Con esta
gente llegó el alcalde mayor a Vélez Blanco, y se alojó
fuera de la villa en el Arrabal, en las casas de los moros, que según
dice Mármol, tenían liadas las ropas para irse a la
sierra, y había dentro de las casas algunos moros de los alzados
de las Cuevas, que aguardaban a un capitán llamado Francisco
Chelén, que tenía que ir a llevárselos. El día
10, partieron con toda la gente y fueron a dormir a Chirivel, llevando
cantidad de bagajes cargados de bastimentos y municiones para dejar
en Oria. Enviaron dos hombres delante para reconocer el terreno, pero
fueron tan adelante que cuando quisieron volver a dar aviso, no pudieron
por que los moros le cortaban el paso, y metiéndose por estas
sierras fueron a parar a Lorca. El alcalde mayor viendo que no venían,
prosiguió su camino y cuando llegó al paso halló
que los moros se habían retirado aquella noche y entrando pacíficamente
en la fortaleza de Oria, metió todos los bastimentos y municiones
que llevaba y sacó toda la gente inútil que allí
había, y las envió a los Vélez y otros lugares.

Siendo estos avisados que en la villa de Cantoria había muchas
mujeres, ropa y ganados, y que los moros tenían allí
una casa de munición, donde hacían pólvora, acordaron
ir sobre ella y repartiendo munción entre los arcabuceros,
a media noche salieron de Oria y en Cantoria quemaron la casa de munición
y vencieron a los moros y como no se podía entrar en la fortaleza
sin artillería o escalas, sacaron dos mil setecientas cabezas
de ganado menudo y trescientas vacas, y se retiraron.

Cuando el Maleh cercó Oria y la levantó (no la fortaleza,
ya que en ella halló mas resistencia de la que esperaba encontrar),
alzó el lugar y se llevó todos los vecinos moriscos
a la sierra el día de Santiago del año 1.569.

El Maleh en Oria formó una cuadrilla de 150 hombres, que puso
al mando de Sebastián el Guací, y los envió a
levantar los pueblos cercanos. En Albox mataron cuarenta cristianos
viejos, apresaron trece mujeres y dos muchachos y saquearon y quemaron
sus casas; mataron a los padres y dos hermanos del cura párroco
Antonio Oliver y a éste y una hermana los enviaron a Argel.

Al beneficiado y al sacristán los mató Luis el Habdi
y los hermanos Narváhez, dice el Guací que él
no se manchó de sangre, éste se redujo cuando don Juan
de Austria recuperó el Almanzora, lo sacaron al obispado de
Cuenca con los demas moriscos de esta comarca, se presentó
a la Inquisición y se reconcilió; declaró a la
Inquisición en el 1.574 que islamizó, le enseñaron
las ceremonias de l os moros, le dieron los libros escritos en algarabía
e hizo "el guido lavándose las vinilos, y otras partes
del cuerpo, cam, í¿ra=os, piernas, partes vergonzosas
detrás y delante, y luego se ponía camisa limpia y acudía
con los de11lQS llZOt'OS Q la iglesia de Purclzena a hacer la gala,
y la hacía alzmido y bajando la cabeza, diciendo alabar, com,o
lo decía y hacía la persona que lo enseriaba".
Le confiscaron los bienes y lo condenaron a sanbenito perpetuo y seis
años de galeras.

A finales de 1.569 y principios de 1.570, don Juan de Austria empezó
a reconquistar toda la zona del río Almanzora, con tres mil
infantes y cuantrocientos caballos. EI día 26 de marzo de este
año, y estando don Juan en Purchena, envió a don Francisco
de Córdoba con dos mil infantes y algunos caballos a la fortaleza
de Oria, cuyo castillo se había mantenido en poder del Marqués
de los Vélez, pues habían denunciado que su alcaide
se negaba a recibir a los moriscos, que acudián a reducirse,
los despachaban y avisaban a sus amigos, para que les salieran al
paso, los apresasen y vendiesen como esclavos. El alcaide a la llegada
de don Francisco, se excusó, pero éste entendió
que mentía, y le ordenó que en adelante recibiera en
nombre del Rey a cuantos moriscos acudieran a reducirse, les concediera
la vida quedando sus personas y bienes a merced del Rey, que no consintieraa
que nadie les hiciera daño y enviaran relación de los
presentados a don Juan. Al divulgarse esto entre los moriscos, que
vagaban por el entorno, el día 28 se presentaron trescientas
familias.

Este fue parte del Bando que don Juan de Austria redactó a
los moros que se redujesen:

"Habiendo entendido el Rey mi señor que la mayor parte
de moriscos deste reino de Grcuiada que se han rebelado, fi,ieron
movidos, no por su vohcntad, sino compelidos y apremiados, engaFiados
e inducidos por algwzos principales autores y movedores, cabezas y
caudillos, que han andado y andan entre ellos; los cuales por sus
fines particulares, p por gozar y ayudarse de las haciendas de la
gente comiín del pueblo, y no para hacerles beneficio algerno,
procuraron que se aLasen; y í¿abiendo mandado juntar
algún niímero de gente de guerra para castigarles, como
lo merecía sus culpas y delitos, y tomádoles los lugares
que tenían en el río Alnzanzora y sierra de Filabresy
en la Alpujarra, con muerte y captiverio de nzuchos dellos y reducídolos,
canto se Izan reducido a andar perdidos y descarriados por las montañas,
viviendo como bestias salvajes, en las cavernas }> cuevas y en
las selvas padeciendo extrema necesidad; movido por esto a piedad,
virtud muy propia de su real condición, y queriendo usar con
ellos de clemencia, acordándose que son sus st,íbditos
y vasallos, y enterne-ciéndose de saber las violencias, fuerzas
de mujeres, demnneaniento de sangre, robos y otros grandes lllQles
que la gente de guerra usa con ellos, sin se poder excusar, nos dio
comisión para que en su nombre pudiésemos usar de su
real clemencia con ellos, y admitirlos debajo de su real mando de
la fornza siguiente:

Prométese a todos los moriscos que se hallaren rebelados fuera
de la obediencia y gracia de su majestad, así h01?l &res
CO1710 l1ZLlJeres, de cualquier calidad, grado y condición
que sean, que si dentro de veinte días, contados desde el día
de la data deste bando, vinieren a rendirse y aponer sus personas
en manos de su majestad... se les hará merced de las vidas...

Otro sí: a todos los que fireren de quince años arriba
y de cincuenta abajo, y vinieren delltro del dicho término
a rendirse, » trajeren a poder de los ministros de su majestad
cada uno una escopeta o ballesta con sus aderezos, se les concede
las vidas y que no puedan ser tomados por esclavos, >> que de
mas desto puedan serzalar para que sean libres dos personas, de las
que consigo trajeren, como sean padre o madre, hijos o mujer o hermanos;
los cuales temipoco serán esclavos sino que quedarán
en su primem libertad y arbitrio... "

Primeramente fueron expulsados los moriscos de Guadix y Baza, más
tarde les tocó el turno a los de Almería. De nada sirvieron
algunas operaciones llevadas a cabo por don Suan de Austria contra
fortalezas de la cuenca del Almanzora en un principio y los moriscos
continúan dueños de la montaña, desde el mes
de abril en esta zona, la Guerra queda reducida a la caza del hombre.

La guerra significó la derrota de los moriscos y dio motivos
para su expulsión del reino de Granada. Según se calcula
fueron trece mil moriscos los expulsados del valle del Almanzora que
fueron concentrados en Vera para su posterior traslado hacia Castilla
por camainos de La Mancha.

Los moriscos fueron expulsados totalmente en noviembre de 1.570 del
reino de Granada hacia todas las partes de Castilla y resto de España,
y en el 1.610 son expulsados de España por la parte de Valencia.

Estos documentos que anota a continuación son de aquella época
y tratan de ventas de esclavos de la villa de Oria.


DOCUMENTOS
MORISCOS




Vera,
20 de mayo de 1.570.


Cristóbal de Sotomayor, vecino de la villa de Madrid, estante
en Vera, en nombre del Ilustre señor don Diego de Leiva, general
de la citidad de Vera y río Alm.anzora, vende a Antonio Signar,
vecino de la ciudad de Ibi "a, dos esclavos 11l07 OS, de los
rebelados del reino de Granada, el uno llaniado Alonso de Guadix,
y el otro Francisco de la Torre, naturales de la villa de Orín,
que vende por esclavos y sujetos a servidumbre por precio de 30 ducados
cada uno.


Vélez
Blanco, 16 de marzo de 1.571.


Bartolomé Martíne’ de Tovillos y Hernando Martínez,
hijo del citado vecino
del lugar de María, jurisdicción de la villa de Uélez
Blanco, y en su nombre y en el de otros "consortes "venden
a Miguel García, vecino de la ciudad de Purchena, un esclavo
blanco, que se llama Bartolomé de Castilla, vecino de Fines
de 60 afros de edad; otro esclavo que se llama García Pérez
de 12 años de edad, natuml de Macael, y otro que se llama Miguel
AlhaqLLÚl, Innatural de Orín, de 30 años de edad;
todos habidos de buena guerra, de los moros rebelados del reino de
Granada, por precio de 60 ducados.


Vélez
Blanco, 23 de abril de 1.571


Martín de Fálces, clérigo, beneficiado de la
Iglesia de Vélez Blanco, vende a Juan Romacho, clérigo,
habitante en la villa de Orín, un esclavo de 25 años
más o nzenos, natuml de la dicha villa de Oria, habido de buena
guerra por precio de 25 ducados.


Vélez
Blanco, 3 de mayo de 1.571.


Don Pedro Enríquez Enríquez de Gllzbzqel, caballero
de la Orden de San Juan, vecino de la ciudad de Baza, residente en
la villa de Vélez Blanco, vende a Ginés Fernández,
herrero, vecino de dicha villa, Ll JLQ esclava llQl110da María
Alazemque Templar, de edad de 4 o S afros, natural de la villa de
Orín, habida de buena guerra, por precio de 30 ducados.


Vera,
21 de julio del.571.


Blas Sánchez, habitante en Vera, tmspasay vende a Jueui de
Torres, vecino de la ciudad de Lorca, un esclavo morisco que se llama
Juan, natural de Oria, de 4 años de edad, "cautivado en
buena guerra p> adjudicado por tal", por el precio de 9 ducados
en reales de la moneda usual en Castilla.


Vera,
1 de diciembre de 1.571.


Juan de Castañeda, contador de la capitana de don Luis de la
Cueva, que reside en la ciudad de Vera, y habitante de la misma ciudad,
traspasa y vende a Pedro Laso, vecino de la villa de Vélez
Blanco, una esclava morisca, que se llam.a María Enríquez,
natuml de la villa de Orín, de 20 míos de edad, con
un hijo suyo a los pechos, de edad 6 meses, llamado Diego; los vende
por el precio de 50 ducados en reales.